miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amor o Condena

En 1483, Antonio Pucci le encarga a Botticelli una “espalliera” con motivo de la unión en matrimonio de su hijo, Giannozzo, con Lucrezia Bini. De esta manera Botticelli, hace cuatro pinturas representando la octava novela de la quinta jornada del Decamerón.

Botticelli, nacido en Florencia, Italia, en 1445; fue uno de los pintores más importantes del renacimiento italiano. Se lo considera innovador porque rechazó el realismo y se decantó por un estilo con delicadeza, gracia y sentimentalismo.

De estos cuatro cuadros, tres de ellos se encuentran en el museo Nacional del Prado. En cada uno de ellos hay más de una escena que cuenta la historia de Nastagio Degli Onesti.

  • En el primero se ven tres escenas. En la parte de la derecha, los amigos de Nastagio lo están consolando porque su novia lo acaba de rechazar. Este para pensar se adentra en el pinar y, de repente, se encuentra con una mujer desnuda huyendo de un jinete y de sus perros. Nastagio va a salvarla cuando el jinete le cuenta su amarga historia. El jinete estaba enamorado de esa mujer, pero ella lo rechazó así que se suicidó; a ella pareció darle igual y por ello Dios la condenó a ser perseguida y asesinada por ese hombre todos los viernes durante tantos años como meses ella lo había rechazado.
  • En el segundo, que también cuenta con tres escenas, Nastagio huye despavorido al ver como el jinete abre el cuerpo de la joven y le da su corazón a los perros cuando, al mismo tiempo, se repite la escena de la persecución en la parte de atrás. Cuando Nastagio pensó con más claridad decidió utilizar esto a su favor.
  • En el tercero, que solo cuenta con dos escenas; Nastagio invita a su amada y a sus familiares a una comida, y todos vieron con temor la maldición del jinete y su amada. En este momento la amada de Nastagio le hace saber que acepta sus peticiones a través de una anciana y de esta manera el le pide matrimonio.
  • El cuarto solo representa el banquete nupcial, el cual no estaba descrito por Bocaccio.

Bocaccio afirma que las mujeres de ese pueblo estaban más receptivas a las peticiones de sus maridos después de haber visto la escena.

En mi opinión los cuadros, a pesar de que Boticelli casi no participa, son de una calidad maravillosa y además cuentan la historia de Bocaccio perfectamente. Pero en contra tengo que decir que esa idea subyacente de que las mujeres tienen que hacer lo que los hombres ordenan por si acaso sean castigadas no es plato de buen gusto.


Sheila Falcón Rodríguez

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