sábado, 18 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
BANKSY vs. EL BARTO
El arte está en la calle. Aunque históricamente las clases dominantes lo hayan disfrazado de elitista su condición lo hace traspasar las paredes de los museos, puede entrar y salir de ellos; está vivo. Qué maravilla poder caminar por la calle y encontrarse con una obra de arte. Eso no tiene precio. Pero se lo ponen, como todo en esta vida. Así que si a este hecho le añadimos dosis de misterio por la identidad desconocida del artista nos encontramos con el fenómeno Banksy.A la manera del héroe de ficción, poco se sabe de este artista que por lo visto nació en Yate y cuyo nombre se desconoce. Sus armas: sprays y stencils. Su cruzada: denunciar las injusticias sociales. Su obra: grafitis satíricos que acusan al sistema y que ha plasmado en muros del Reino Unido y de todo el mundo posteriormente, incluso en el Muro de Cisjordania. Exposiciones en museos como el MOMA o la Tate, subastas que alcanzan cifras astronómicas y hasta una película dirigida por él mismo, Exit through the gift shop, han hecho que rebase las fronteras del arte urbano granjeándose la fama mundial.
Buena parte de la crítica le viene por ese lucro del que está disfrutando al vender sus grafitis por miles de libras participando del capitalismo que él reprocha. El artista es vanidoso y Banksy como tal hace bien en vender su trabajo y emplear ese dinero en lo que crea más oportuno, siendo conocido que participa en organizaciones benéficas. Su arte nos lo deja sin más en las calles, democratizándolo, para denunciar las injusticias y sinsentidos que nos rodean.
Su repercusión lo ha llevado a conectar con otro fenómeno crítico de nuestra generación como es la mundialmente archiconocida serie de animación Los Simpsons. Esta familia amarilla refleja perfectamente la sociedad actual y con su ácido humor nos muestra lo mejor y lo peor de ella divirtiéndonos desde hace más de veinte años. Banksy ha tenido recientemente el privilegio de crear la cabecera, siendo la primera vez que alguien externo a la serie lo hace, para el capítulo MoneyBart donde critica a la Fox por producir los dibujos en Corea del Sur en la condiciones de explotación que nos muestra en esta intro en la que, tras el usual recorrido por Springfield con tags de Banksy y demás variaciones, nos presenta un taller asiático donde esclavizados trabajadores dibujan las escenas de la serie. Con un sarcasmo in crescendo vamos viendo barbaridades (hilarantes) en la manufacturación del merchandising tales como matar gatitos para relleno de peluches o la explotación de niños, un oso panda y hasta un unicornio!La extrañeza de que se llegue a emitir esta secuencia de apertura es infundada puesto que no es la primera vez que se autocritican, tanto Matt Groening que se dibujó como un fascista alcohólico con parche y un revolver como la Fox bromeando con su programación, consiguiendo el efecto de ningunear las acusaciones al mostrarlas y reírse de ellas.
EL ARTE DE LA CALLE BANSKY
BANSKY
Una obra un tanto extraña la de este autor de arte urbano nacido en 1974 en Yate y el cual mantiene oculta su identidad hacia los medios de comunicación en general. Este autor se crió en Bristol donde influido de lleno por la explosión del grafiti a finales de los años 80. Los temas principales en sus obras están relacionados con la política, la cultura pop, las etnias…En su obra destaca la técnica del uso del esténcil y de plantillas. El autor inglés ha realizado trabajos por diferentes partes del mundo pero la mayoría de sus trabajos están en Londres. Tiene obras en diferentes galerías del mundo como en el Tate Modern de Londres, el MOMA en Nueva York, el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York…etc. Bansky tiene grandes murales como los del Muro de Cisjordania realizada en 2005. Ha publicado varios libros donde se muestran fotografías de las obras del artista inglés en distintas ciudades. Cuenta con numerosos trabajos realizados con intención política denominada por Bansky como “daño criminal” y donde trata de dar varias visiones a los medios de comunicación. Bansky ha sido tratado por algunos autores como un “vendido” ya que en numerosas ocasiones ha vendido parte de su obra por 50.400 libras.
La obra de este autor ha sido calificada desde distintos puntos de vista algunos buenos y otro no tanto. Un grupo de anarquitectos de Space Hijackers repartió unos folletos donde criticaban a Bansky en una espécie de antítesis cuando critica al capitalismo y luego trabaja con grandes galerías de arte. Bansky reconoce que piezas como las de Blek Le Rat que fueron realizadas veinte años antes fueron mejores. Bajo mi punto de vista se debería respetar y considerar este tipo de arte mientras no cause estragos en la ciudad pero hay mucha gente como la que critica lo que hace Bansky alegando que eso es vandalismo y para ellos son simplemente grafitis. El arte siempre será arte da igual en la forme que esté representado en el sitio que sea. En algunos barrios se ha llegado a criticar al autor ya que no compartían los mismos pensamientos en los aspectos políticos. Este tipo de arte de la pintura en la cultura callejera supongo que cada vez se irá imponiendo en las ciudades más desarrolladas. Lo único que no me parece bien de su obra es que subaste sus obras por grandes cantidades pero nadie es de piedra y la mayoría de personas si pudiesen vender sus cuadros por esa cantidad de dinero lo harían, pero me parece óptima la idea de dejar el dibujo solo si es de Bansky y los que no se borran. El arte callejero sigue siendo arte y debe ser respetado.
Mario Losada Valtueña Grupo 12
Entre unas nubes blancas sobre el fondo azulón del cielo, lo sabemos, “los simpsons” comienzan.
La mayoría llevamos viendo estos dibujos para adultos desde que tenemos uso de razón, y aun siendo pequeños no nos negábamos a verlos, aunque entendiéramos más bien poco. Pero creces y empiezas a notar lo que éstos dibujos pretenden transmitirte. Es mucho mas que la vida de una serie de personajes de color amarillo y con 4 dedos en la mano.
En efecto, Springfield se trata de un pequeño pueblo ficticio americano, pero que intenta reflejar la realidad en la cual hoy día vivimos. Podemos empezar por un prototipo de familia peculiar en la cual están presentes: el padre de familia y marido idiota, la madre y esposa correcta que cuida de su familia y en especial de su marido (quien más requiere cuidados), la hija pequeña e inteligentísima que se siente frustrada ante el poco entendimiento intelectual de su familia, el hermano mayor, un kinki en potencia, y el bebé, que no habla pero el basta su chupete para comunicarse, siempre acompañando a su madre, sin poder vivir la una sin la otra.
Mi interpretación tras toda una vida viendo estos dibujos es que en ellos se produce una continua crítica. Fundamentalmente el tema a criticar es precisamente América, haciendo de ella un país un tanto absurdo, con gentes absurdas. Pero también se producen otras muchas críticas en cada uno de sus capítulos: al arte, a la educación, al sistema de trabajo, el estado del medioambiente, a la Iglesia, política... que reflejan sin duda los problemas de la actual sociedad moderna.
Y no puedes dejar de verlos. Supongo que una gran mayoría cumple su cita a las 14:00 en casa no sólo para comer, sino para relajar la mente con esta tronchante familia americana.
Todo capítulo empieza de una manera, que no tendrá nada que ver con lo que pase a continuación, ni mucho menos con el final del mismo. Y parece que es una serie de sin sentidos, de acciones absurdas, que contienen mucho más mensaje del que parece tener. Una gran mayoría contiene digamos que una especie de enseñanza hacia ciertos temas, por ejemplo en numerosas ocasiones hacia la violencia y sus consecuencias. ¡Y todo esto en a penas 20 minutos!
Pienso que quizá nos encantan porque se trata de un humor facilón, sencillo, ideal para despejar la mente durante un tiempo. Por eso a veces pienso que son tan absurdos, porque precisamente tienen este objetivo.
Pero sin duda esta serie se atreve con todo y es genial porque se ríe de todo, y en cierto modo te ayuda a comprender que hoy día hace falta saber reírse de uno mismo, criticarse y valorarse.
Y, tras tanto tiempo prestando atención a los habitantes de Springfield, no podremos evitar utilizar alguna vez en la vida la carcajada de Nelson, el “mosquis” de Homer o incluso protestar al estilo de Marge.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Bank! (si) / / The Simpsons
I must not copy what I see on The Simpsons
Últimamente en los tiempos que corren, parece, tomando a Hobbes como ejemplo, que hayamos hecho un pacto mundial entregando parte de nuestra libertad, quizá de forma algo inocente, a ese gran Leviatán que es hoy en día el monopolio de los poderosos, a la cabeza del mundo. Ya es hora de que todos nos demos cuenta y que tomemos partido ante esto que algunos (y cada vez más) denuncian, que intentemos revolvernos ante las injusticias acalladas y desnudemos al monstruo, que no muerde tanto como pensamos. Bansky, junto con una de las series más queridas por el público intentan acercarse de forma más efectiva al monstruo, y tras la aparición en público de la secuencia conjunta, han hecho algo de “pupa” al gigante Fox, lo que parece no disgustar demasiado, ya que aún sigue corriendo dinero contante y sonante por los poderosos estudios. Aún así, el “intro” ha tenido tanta difusión que ha hecho que millones de personas se cuestionen un poco aquello que ven y aún más importante lo que no ven tras lo que se ve.viernes, 10 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
La dudosa fiabilidad de la crítica y de los críticos
Por un lado Banksy, un artista callejero supuestamente procedente de una ciudad muy cerca de Bristol y cuya edad e identidad son desconocidas para los medios de comunicación, y por el otro lado “Los Simpsons”, conocida serie americana que satiriza la sociedad estadounidense a través de los ojos de una familia que vive en un pueblo ficticio llamado Springfield. Al ser este artista el responsable de crear una cabecera para uno de los últimos capítulos de esta serie de dibujos animados para adultos, la polémica estaba servida.
En dicha cabecera, tras el habitual comienzo en el que se suceden varias escenas de los miembros de la familia Simpson hasta que llegan todos a casa y se sientan en el sofá frente al televisor, aparece una fábrica donde personas de raza asiática (incluidos niños) y hasta animales, son gravemente explotados y obligados a trabajar a destajo en condiciones extremas para confeccionar productos de merchandising de la serie, como muñecos de Bart o camisetas con la imagen de la familia al completo.
De esta forma Banksy deja una vez más su huella en contra del capitalismo, de su forma de producir y de cómo por una mano de obra más barata, se explota a trabajadores de países asiáticos. En concreto aquí se refiere al acuerdo realizado entre Fox, la productora de la serie y una empresa coreana, para que la mercadería y las películas puedan realizarse a menor precio.
¿Pero realmente sirve de algo que se realicen este tipo de críticas? Yo creo que no. Su repercusión es tan poca, que la misma cadena emitió el episodio completo sin ningún corte ni censura y la cabecera firmada por el artista británico circula por Internet sin ninguna traba. El mismo poder al que se critica, es el que prefiere dejar hablar e incluso apadrinar críticas como esta, dando así una imagen contraria a la que Banksy en este caso nos quiere trasladar a la audiencia: una imagen de autocrítica con la que la productora, en este caso, se vuelve a ganar la simpatía de muchos espectadores.
Cabe también recalcar que este tipo de acciones, según mi parecer, carecen totalmente de valor si vienen de parte de artistas como el que nos concierne en esta crítica, quien mediante sus acciones, algunas altamente controvertidas, como su obra en el muro de Cisjordania o sus pinturas realizadas clandestinamente en los museos más importantes del mundo, pretende manifestar su oposición y su crítica negativa a los conflictos creados y respaldados por los principales órganos de poder o su desacuerdo con la comercialización del arte. Y digo que no se deben tomar en serio las acciones de esta persona en concreto cuando él es el primero que participa del sistema que supuestamente tanto desprecia, llegando incluso a ganar por alguna de sus obras 50.400 libras.
