martes, 30 de noviembre de 2010

Una verdad incómoda

Banksy es el pseudónimo de un artista del graffiti británico, se sabe poco acerca de su identidad.Utiliza el graffiti para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación. también trabaja cobrando para organizaciones como MTV o Puma y para organizaciones benéficas como Greenpeace. Los temas más repetidos en todas sus obras son ratas, soldados orinando, lugares típicos donde los turistas desearan hacer una foto sin pintadas y otras cosas más en esa línea. Algunas de sus obras han sido vendidas por una gran cantidad. sus obras son una denuncia a la sociedad.

En el capítulo MoneyBart de la temporada 22 de Los Simpsons, Bansky ha sido el encargado de hacer la cabecera. Al comienzo, vemos a Bart como de costumbre escribiendo una frase en la pizarra: "No debo escribir en las paredes" y está escrito por toda la clase, después comenzamos a ver el nombre de Bansky por muchas fachadas de Springfield. Aquí comienza la crítica que quiere hacer Bansky, dura aproximádamente un minuto. Cuando la familia se sienta en el sofá como es normal en cada comienzo de la serie, Bansky nos traslada a un taller donde aparecen trabajadores asiáticos explotados, trabajando para realizar la serie, vemos después como matan gatos para rellenar peluches de la serie, la explotación de un panda como mula de carga, la cabeza de un delfín muerto para pegar cajas con su lengua e incluso un unicornio al cual encadenado, utilizan para poder hacer el agujero a los dvd's. Para finalizar, aparece el exterior de ese taller y vemos que se trata de los estudios de la 20th Century Fox, que están en Corea del Sur y es donde es producida la serie de los Simpsons.

Los Simpsons es una serie de animación creada por Matt Groening que se tiene un éxito tremendo, desde sus inicios antes de 1990, en la serie se hace una crítica constante a las costumbres norteamericanas y de todo el mundo en general, nos hacen ver con comedia la verdad actual. La serie a veces ha hecho que sectores conservadores protesten. En mi opinión personal acerca de la serie, es que es una de las mejores series de animación de todos los tiempos, que no ha sido superada por otra serie de animación. Aunque muchas veces los capítulos se repitan una y otra vez, es una serie que engancha y ya te puedes saber los diálogos, que lo seguirás viendo una vez tras otra y riéndote con los mismos chistes.

lunes, 29 de noviembre de 2010

440 palabras sobre un crítico urbano.

Banksy, así se hace llamar el artista del graffiti de orígenes británicos que llena las calles con sus llamativas y críticas pinturas que sin duda, son obra de un gran artista.
Entre sus curiosos graffitis que mezclan dibujo y escritura hechos, la mayoría de las veces, con plantillas encontramos grandes críticas políticas, económicas y sociales que con un tono sarcástico e irónico nos llegan de una forma mucho más intensa y personal que hace que reflexionemos cuando nos encontramos ante ellos.
El graffitero sin duda, más popular hoy día es el resultado de claras influencias del artista francés Blek le Rat, o de la banda anarco-punk Crass, el propio Banksy ha admitido que lo que él hace Blek le Rat lo hizo 20 años antes, aunque obviamente, no de la misma manera, ni con esa firma tan peculiar que hoy, Banksy añade a todas las paredes que toca.
Critica y critica una y otra vez las injusticias que nos rodean, esas que tenemos frente a nosotros y sin embargo, no queremos ver, aquellas que defienden los derechos de aquellos grupos sociales a los que no queremos oír o que no nos conviene escuchar.
Puedo pensar que Banksy no quiere darse a conocer personalmente porque su sueño no es ser conocido, sino, que su obra sea conocida como tal, como lo que es, sin dejarse influir en ningún momento porque su personalidad caiga bien o por el contrario caiga mal, como a muchos otros artistas, hoy día les ocurre.
Banksy no desea eso cuando nos muestra a dos policías de la guardia inglesa besándose, él no quiere que le juzguemos como alguien que defiende la homosexualidad sino que veamos y nos quedemos impactados ante su obra, el graffitero nos obliga prácticamente a quedarnos perplejos y a reflexionar ante su obra, ante su dibujo que muestra aquello que otros, anteriormente, no se han atrevido a representar por el qué dirán.
"El qué dirán", algo que parece darle igual al graffitero ya que nos deja descargarnos las imágenes de su página web, pero sin embargo, son muy pocos los que han tenido el placer de entrevistarlo o de escribir algunas líneas sobre el artista.

Sin embargo, nos es Banksy precisamente un protagonista al que aclamen las masas de forma personal, ya que hasta el momento es bastante impersonal, no se conoce su identidad como tal, se sabe que pudiera ser de Yate una población cercana a Bristol, sin embargo, no se sabe con certeza nada de lo que rodea al artista.
Esta desconocida identidad no influye porque su obra está dotada de personalidad suficiente, nos deja tan plenos que no sentimos la necesidad de conocer al artista, sino, de salir a la calle para observar lo nuevo de Banksy, la última "gamberrada" que se le habrá ocurrido, quién será el protagonista esta vez de su mural o a quién será el objetivo de crítica de su pintada.



Alicia Ruiz Peñarrubia
1ºHistoria del Artte
Grupo 12
Banksy

El arte de la violación


Paula Morán Ortín

¿ Qué sabemos de Banksy? Nació en Bristol en 1974, a finales de los 80´s se unió al boom del aerosol que se daba en la zona lo que le llevo a ser uno de los artistas contemporáneos más prolíficos y su obra tiene gran influencia de Blet Le Rat, un grafitero parisino de quién tomó la técnica del estarcido.

Banksy utiliza plantillas, aerosoles y grandes dosis de ironía y de cinismo para crear sátiras políticas y morales que, planteadas como un objeto urbano más, consiguen afincarse en la mente de los ciudadanos y sacudir sus consciencias y sociedades.

En un época en la que el mérito del artista radica no tanto en su obra como en su manera de venderla *”En lugar de la leyenda del bohemio, del rebelde inadaptado, el artista se convierte en una especie de agente cultural, relaciones públicas y técnico de comunicación, todo a la vez, para poder conseguir el acceso al circuito institucional” Así, el gran público cree que la vida del artista es vivir del lujo sin haberse “partido el lomo trabajando” y su indignación aumenta y sube ,como la espuma, la sensación de que ese mundo que no entiende le excluye sin darle opciones, y entonces se encuentra con Banksy.

Lo primero que llama la atención de este artista es su anonimato, el hecho de poder cruzarte con él por la calle y no reconocerlo, de no generar a su alrededor un corro de admiradores y curiosos. Porque Banksy no busca ser reconocido en la mirada de la gente, sino que las miradas se posen en su obra y vean lo que él ve y sientan como él siente. Recontextualizando el espacio público para mostrar que no es tan raro ni tan banal cuestionarse el mundo. Lo segundo que impacta es el medio, el graffiti, algo que muchos suelen considerar sucio y vandalismo consigue revelar ,a poco que se rasca, la hipocresía que lleva a admirar lo detestado tras saberse que tiene prestigio. Pero lo que realmente impacta es que la idea no es ensuciar las paredes sino reclamar su parte del lugar público para despertar a la población, que ha sido domesticada por el miedo que las instituciones generan al crear paranoias y conspiraciones. Lo que Banksy persigue es hacer que la gente reaccione y no se conforme con su rutina aún sabiendo que la de otra gente es luchar por su vida y, más cercano a su “1º Mundo”, rebelarse ante la monotonía, la hipocresía, la intolerancia y los convencionalismos.

Despertar. Salir al mundo y gritar lo que se piensa y luchar por aquello en lo que se cree. Romper los moldes, las banderas, las burbujas de gaseosa y las fronteras. Construir como lo hacen los niños, con un montón de colores y el estómago lleno. Mancharse hasta sonreír, y llorar, y aceptar que somos humanos y salir a la calle con el corazón y la cabeza puestos para conseguir un mundo donde no haya que gritarse unos a otros por intentar ser felices aunque haya que violar todas las concepciones.

*J. Jimenéz Teoría del Arte

domingo, 28 de noviembre de 2010

El Show de Banksy


El famoso grafitero Banksy interviene en un capítulo de la serie los Simpson, emitido en EEUU, en la temporada 22 de esta famosa serie, en el capítulo titulado” MoneyBart”
Cuando la familia Simpson se sienta en el sofá a ver la tele, la acción se traslada a un taller en China, donde cientos de trabajadores hacen los dibujos de la serie y fabrican todo el "merchandising" en unas condiciones laborales espantosas: explotados, trabajan a destajo entre ratas, huesos humanos y animales. Hasta se ve cómo meten a gatos vivos en una máquina y utilizar su pelo para rellenar los muñecos de los personajes que luego se venderán en las tiendas.
Esto constituye sin duda alguna una de las mayores críticas que ha recibido nunca la serie Los Simpson, cosa que por otra parte era de esperar, si contratas a un grafitero, cuyo tema principal es la denuncia social para hacer la cabecera de tu programa porque por mucho que los Simpson sea la serie de animación favorita de varias generaciones desde hace mas de 20 años y que constituyan la que seguramente es la mayor sátira que se ha hecho nunca a la sociedad americana, Banksy es capaz de sacar los defectos de tu serie.
Otras de las críticas que aparecen en esta intro de Los Simpson la recibe la multinacional 20th Century Fox, plasmada por Banksy como una cárcel de máxima seguridad.
A raíz de esta intro de Banksy se ha criticado muy duramente que los productores de los Simpson contraten empresas coreanas para realizar la mayor parte de las animaciones, cosa que a mí personalmente no me parece para nada mal es mas yo lo haría ¿por qué no hacerlo si la calidad no es mala y la mano de obra más barata? obviamente también habría que ver las condiciones de trabajo, que es lo que critica Banksy.
Tampoco me parece justa la crítica en la medida en que critica que la Fox contrate empresas coreanas y luego él es capaz de vender obras a gente como Brad Pitt y Angelina Jolie por algunos varios de millones de libras, o sea critica que la Fox por mirar por su dinero, pero a él no le importa meterse en el bolsillo una sustanciosa cantidad de dinero. ¿Cinismo?
El caso es que este grafitero de Bristol también trabaja cobrando para organizaciones benéficas como Greenpeace y para empresas como Puma y MTV, y vende cuadros hasta por 25.000 libras en circuitos comerciales o en la galería de su agente, Steve Lazarides. Un juego de obras de Banksy se vendió en la casa de subastas Sotheby's por 50.400 libras.

WHY NOT


Sofía Corrales



Qué bonita utopía. Las ciudades pintadas por las personas que la habitan, como si fuera su casa y tuvieran el derecho de ponerla de la forma más agradable. Las paredes que hablan sobre lo que realmente se busca decir. La inexistencia de razones para oponerse a esto. La belleza de la opinión que se escucha, se comparta o no.
Esto es lo que busca Banksy, el artista callejero más famoso de hoy en día, de identidad oculta pero pensamientos profundos, fuertes, y manifiestos. Ganas de ser escuchado, visto, percibido, sea como sea. Eso es Banksy. Si no quieres oírlo, tendrás que verlo. Si no quieres verlo, te aguantas.

Como dice Oscar Masotta, intelectual argentino, de trayectoria en diversos campos culturales, “El mundo no está en lo que se ve, sino en la propia mirada” .

Banksy no quiere que veas lo que él ve. Quiere que veas como él ve, es decir, cuestionándose su alrededor, confiando en sus opiniones y manifestándolas. (Teniendo en cuenta que equivocarse es de sabios).

Banksy desnuda, a través de su arte urbano y con una increíble voluntad polémica y poética, muchos de los lugares comunes del capitalismo, inventando una “contragalería” con una lucha vital por el espacio público.
Público quiere decir, según la RAE, “Perteneciente o relativo a todo el pueblo”. Banksy reivindica constantemente durante su obra y su trayectoria este derecho a utilizar o modificar aquello que como parte del pueblo también le pertenece. Si el espacio público fuese realmente público el graffiti no se debería considerar vandalismo, como muchos lo llaman, sino decoración, derecho que todos tenemos a ejercer, y, en algunas ocasiones, arte.

“Empecé a hacer graffiti cuando tenía alrededor de 14 años, y la gente siempre pregunta; ¿qué te hace hacerlo? Pero la pregunta era siempre, en realidad, ¿porqué no ibas a hacerlo?”

Me parece muy resaltable este aspecto de su obra, que realmente no tiene una razón para ser, sino que no hay nada por lo que no pueda hacerlo. Si piensas algo, ¿por qué no decirlo? Si tienes algo que mostrar ¿por qué no enseñarlo? Si piensas de una manera ¿Por qué no manifestarlo? ¿Por qué?



Esto es el origen de la obra de Banksy, un artista que no busca un reconocimiento como tal, sino una audición de sus principios, una atención a sus denuncias sociales. Su anonimato deja en evidencia sus claras intenciones, que, si bien podían haber sido buscar un cierto reconocimiento como artista (que ya habría obtenido de haberse identificado), lo dejan aparte para centrar el foco en su mensaje. Resalto esta característica como excepcional porque no es común que los artistas dejen de lado su ego. Mensaje antes que emisor. Confianza y fe en sus ideas antes que fama como artista.

Citando al propio Banksy, “Mueres dos veces, una cuando dejas de respirar, y la segunda vez, cuando alguien pronuncia tu nombre por última vez”.

Si esto, es cierto, larga vida a Banksy está más que asegurada.

Los dibujos son para los niños

O eso creráimos, hasta que Los Simpson irrumpieron en nuestras vidas. Recuerdo que mis padres no me dejaban verlos porque decían que esos no eran dibujos para niños. Y es verdad, o a medias, al menos. Un alto porcentaje de sus diálogos y gags son de imposible comprensión por parte de los tiernos infantes (y ni qué decir de ciertos adultos).

Hasta que Los Simpson aparecieron en la televisión no había habido dibujo animado alguno que osara tratar temas tan controvertidos y difíciles de abordar como la política, la religión, la sexualidad (y la homosexualidad), la ecología, el papel de la mujer como ama de casa (o trabajadora), la inmigración, el divorcio y tantos otros. Y por eso estamos hablando de que son dibujos para adultos, no para niños (aunque esta afirmación lleva implícita la presunción de que los adultos que se sientan a ver la serie tienen un mínimo de formación política y cultural para poder entender los chistes más irreverentes, cosa harto improbable).

Tal es la repercusión social, cultural, política y religiosa que esta serie ha tenido que no son pocos los personajes, más o menos célebres, que se han paseado por las calles de Springfield. Desde presidentes de Estados Unidos a actores de Hollywood, pasando por reputados físicos y premios Nobel.

De corte liberal (aunque me río yo de lo que a los estadounidenses les parece liberal, porque Obama es un comunista de tomo y lomo para muchos de ellos), la serie no duda en criticar y parodiar tanto a demócratas como a republicanos, a católicos como a protestantes, y no tiembla a la hora de ensalzar la estulticia frente a la sapiencia y el esfuerzo personal (todavía me acuerdo del pobre "Graimito").

Es una serie con personajes llevados al extremo: ninguno de ellos es "un poco", sino "totalmente". No hay medias tintas, pues lo que busca es poner de relieve las carencias, en concreto, de la sociedad estadounidense, y en general, de cualquier familia, de cualquier barrio, de cualquier país del mundo. Nadie está exento de ser un poco Homer o un poco Lisa. Sin suda hay tramas que a nosotros, por españoles, nos resultan extrañas, lejanas, pero casi siempre podemos extraer el mensaje y aplicárnoslo sin temor a errar al compararnos con la familia amarilla.

Siguiendo la estela de este formato de humor inteligente y sutil (tanto que algunos ni siquiera saben de qué se están riendo en más de una ocasión), han aparecido otras series, también de animación, que han querido beber de la originalidad de Los Simpson pero, aunque ya muchos achacan su desgaste y falta de chispa, ninguna ha podido superar el nivel que Matt Groening supo imprimir a la serie.

“El Marco Incomparable”


MªLUISA CRESPO GRUPO:12 “El Marco Incomparable”
Banksy realiza su obras en paredes públicas. Las lleva a cabo tratando de transmitir una idea, sensación o reivindicación y es ahí donde Banksy destaca, puesto que deja de lado la parte más egocéntrica de la mayoría de los escritores, los cuales buscan crear algo a partir de su nombre o apodo. Este londinense siempre desarrolla sus obras buscando remover conciencias con un mensaje revolucionario y crítico sobre la sociedad. Para ello utiliza el paisaje urbano y estudia la forma en que un muro y sus formas y características puede ser utilizado para llamar la atención del transeúnte y hacerle pensar. Un escritor más, en principio, con unos ideales más definidos. La forma en que lo hace es utilizando la mayoría de las veces la técnica de las plantillas.
El carácter legal o ilegal de sus trabajos, este tema es un eterno debate dentro del mundo del graffiti, puesto que este nace de una forma paralela a las reglas establecidas por el sistema y si se hace de una forma legal puede perder su carácter de protesta. Y es aquí donde nace la controversia que ha creado su obra de “El marco incomparable” de Bilbao. Los escritores de aquella localidad son perseguidos y multados por pintar las paredes sea cual sea su mensaje, como cualquier otro ciudadano, al igual que Bansky en su ciudad natal supongo. La diferencia viene cuando el escritor cruza la línea de ser un simple joven con un aerosol, a remover conciencias alrededor del mundo entero y consigue llamar la atención de concejales y políticos, como para que quieran mantener o “legalizar” su obra y la del resto no.
Tal vez es por eso, que otros artistas han boicoteado sus obras. Tal vez también, intentando mandarle el mensaje de que sin quererlo, ni beberlo a cruzado la línea en la que el propio sistema se ha aprovechado de él con fines políticos o electorales, alegando que lo suyo, o por lo menos su estilo, si es muestra cultural.
Aun con todo esto el artista es consciente de la vida de sus obras y cuenta, que por mucho “bombo” que quieran darle los medios de comunicación, todo tiene un principio y un final. Esto denota que el artista es consciente de que el graffiti tiene una característica más que le diferencia del resto de las obras desorbitadamente caras que se puedan exhibir dentro de un museo, y es el periodo de vida de esta. Por otra parte me atrevo a asegurar que tarde o temprano una de las suyas acabara en un futuro en la sala de alguno, gracias a que el sistema absorbe todo.