sábado, 9 de octubre de 2010
LA CIUDAD SUEÑA
“Esta ciudad que no se borra de la mente…”, con estas palabras nos describe Calvino la ciudad soñada de Zora, pero también podría ser la Habana de Garaicoa.
El artista Carlos Garaicoa realiza una instalación-introspección en la antigua cámara frigorífica de Matadero Madrid, cuya sala hipóstila, a través del simple gesto de descalzarse, reconvierte en una mezquita que no se entiende como lugar de oración sino como un espacio privado de reflexión.
Dando continuidad a un trabajo que ya había iniciado en Nueva York en el año 2006, la bulliciosa Habana aparece en silencio a través de una serie de siete tapices que reproducen el pavimento de la ciudad y nos muestra lo que fue, lo que se puede ser y lo que no es. La arquitectura, literalmente presente en otros trabajos del artista, se ha ido volviendo invisible a lo largo de su trayectoria artística y ha alcanzado un alto grado de madurez y un lenguaje propio. Su obra surge de un trabajo interdisciplinar y colectivo que no está sujeto a ningún soporte concreto y tiene por el objeto desarrollar una búsqueda e investigación constantes sobre lo urbano, con absoluta libertad intelectual y formal.
La ciudad que nos presenta Garaicoa es simultaneamente una ciudad imposible y real, nos traslada hasta una Habana que existe pero que no vemos, una ciudad utópica e intemporal. Según palabras del propio artista, uno de los objetivos de sus trabajos es “ arrancar el secreto de la ciudad y ponerlo al descubierto” pero con esta intervención va un poco más allá e interpela y provoca al visitante que necesariamente pasa a formar parte de la instalación. Las palabras PENSAMIENTO, FESTINES DE SANGRE, LA LUCHA; las imágenes de personas que caminan, las sombras…
Garaicoa juega a alterar el significado del espacio de la sala y de los textos existentes y los dota de nuevo contenido. Logra crear un espacio mental de pensamiento individual y colectivo que nos lleva a reflexionar sobre una realidad social y política que llama a la acción.
Es en este momento, cuando al desaparecer la función publicitaria y comercial de textos y siglas presentes en el suelo, surgen las interpelaciones, consignas y los textos poéticos y, sin quererlo, comienza a desarrollarse un performance en que el visitante es protagonista involuntario y establece un diálogo privado con esta ciudad oculta, soñada y añorada.
Y surge un componente lúdico inesperado incluso por el propio artista: es inevitable que hasta incluso los niños lleguen a participar de este diálogo.
“La mirada recorre las calles como páginas escritas” y al igual que en la ciudad calviniana de Tamara, Garaicoa ha hecho hablar a la Habana.
“El escabroso mensaje que la suavidad oculta” Irene Gándara Ruiz.
De esta forma tan conceptual, Garaicoa refleja la perdida del pedestal y crea una conexión entre lo urbano de Madrid y lo urbano de la Habana.
Al poner el pie descalzo en la oscura y amplia sala de exposición, antiguo refrigerador del matadero, lo primero que llama la atención es la iluminación de los focos que dirigen la mirada a los tapices que cubren el suelo formando un “Site Specific Art”, es decir la creación de las obras según la disponibilidad del espacio de la sala de exposición. Esto se puede observar a la perfección en la obra ‘El Pensamiento’ en la que el autor crea un trampantojo con el juego de las sombras y la posición de las columnas.
Garaicoa mediante el uso de la alfombra como forma representativa de su obra, proporciona un doble sentido para reflejar su crítica, usando la visión táctil del espectador, para que este capte la doble dimensión de las obras, ya que al tomar un primer contacto con la obra, este se deja llevar por la suavidad del material, ocultando el áspero mensaje de crítica hacia la política que esconde. Al mismo tiempo con el uso del tapiz como medio representativo, hace una reflexión mediante la alegoría de ‘meter la suciedad por debajo de la alfombra’, es decir, desaprueba como la política esconde las injusticias que el país ha vivido y sigue viviendo bajo una simbólica ‘alfombra’.
Como conclusión, Garaicoa que desde un principio ya nos desvela la razón creativa de su exposición, por el título, propone el fin del silencio, el fin de la injusticia que su país natal vive en su día a día, exponiendo su opinión con unos simples tapices, que muestran una suave imagen, pero que al mismo tiempo esconde una dura realidad.
Detrás de un tapiz Noelia Muñoz Esteban
La obra que nos presenta Garaicoa en el matadero de Madrid, son siete tapices diferentes sobre el suelo. Es una obra interactiva ya que el visitante puede sentir la obra además de verla buscando la originalidad de verla descalzos y no detrás de una vitrina como sucede en muchas exposiciones.
La obra está hecha a partir del pavimento de diferentes comercios de La Habana en los años cuarenta antes de la llegada de Fidel Castro. El pavimento está copiado minuciosamente, solo cambia el texto de los comercios haciendo una denuncia social y una crítica hacia la política del país. Mezcla el arte con literatura cambiando el nombre original de los comercios.
La exposición está hecha a propósito para la sala “Abierto x obras”,ya que la iluminación y el escenario es un punto más a su favor para crear un contexto determinado.
La obra se compone también de dos vídeos en donde solo se ven pasos por la ciudad de la Habana, en donde estaban los comercios a los que se hacen referencias en la exposición y como el tiempo los ha ido desgastando.
Según palabras del autor el arte implica “empaquetar el pensamiento”. Esto le lleva a hacer el proyecto de los tapices que lo tenía ideado desde hacía cuatro años, pero por falta de tiempo o por concentrarse en otros proyectos lo ha dejado un poco apartado para cuando tuviera oportunidad de hacerlos.
Los siete tapices están hechos con cámaras que captaban hasta el más mínimo detalle a escala 1:1, bordados con diferentes tipos de hilos, incluso con hilo de oro, crean un trampantojo entre vista y tacto, a simple vista se podría tratar de un pavimento de piedra frío y en cambio al tacto es suave y blando.
El interés por el arte del artista viene dado por si padre al que le interesaba mucho la fotografía. La carrera de Carlos Garaicoa, está representada por el tema de lo urbano, hace una reflexión sobre la sociedad y la política cubana desde la llegada del régimen castrista. El artista está también interesado por la arquitectura, haciendo obras con mezcla de carácter surrealista y nacional como puede ser una de sus obras basadas en una reconstrucción de la ciudad de la Habana hecha en cera, al encender la obra la ciudad se va derritiendo simbolizando como la ciudad está prácticamente en ruinas desde hace mucho tiempo.
El artista se caracteriza por su trabajo en grupo, no solo a exponer en una galería. El artista no reconoce las obras como trabajos exclusivos suyos, sino que es un grupo el que trabaja en conjunto para que las obras puedan llegar a exponerse.
viernes, 8 de octubre de 2010
TALKING CARPETS Verónica Santos
El dibujo, la arquitectura y la reflexión sobre la ciudad, tres elementos de gran importancia en la obra de Garaicoa - como se comenta en la entrevista del Prof. Fernando Castro Flórez -, también están presentes esta vez en Fin de silencio. Las alfombras de suave tacto, están dibujadas con gran realismo, parece que pudiéramos tocar las pequeñas manchas del granito, y percibir el desnivel de las grietas del mismo.
Y siempre el interés por la palabra de Garaicoa, que en su juventud se dedicó a la poesía. El artista nos llama la atención sobre los mensajes que esconden (un elemento tan metropolitano y cotidiano) los nombres de establecimientos comerciales habaneros, y se van quedando día a día en el inconsciente de los cubanos. Frases como "PENSAMIENTO" (en una video instalación, en la que sólo se detiene un perro, otros pasan de largo y parece como si muchos la pisotearan), "La lucha es de todos. De todos es la lucha", "Vivir sin miedo sin rival morir. Morir sin miedo sin rival vivir", no se pueden sustraer de la realidad cubana en la que el artista quiere influir. Todos esos mensajes de las talking carpets se concentra en el tapiz que da nombre a la exposición: FIN DE SILENCIO. Con el que Garaicoa parece que quisiera proclamar el fin del silencio que tiene amordazados a los cubanos, y que esperamos no sea muy lejano.
Merece especial mención el que fue, en mi opinión, el mejor público de la inauguración: el infantil. Quizás porque los niños aún no están demasiado sometidos a convencionalismos de comportamiento, ni contaminados por etiquetas artísticas, actuaron libremente en interacción directa con la obra. Esto es, uno de los vídeos proyectaba sobre el suelo la imagen del propio suelo cubano, con el anuncio y las piernas de unos transeúntes en varias direcciones. Los niños, después de rebozarse como croquetas con las imágenes proyectadas sobre su cuerpo, se percataron de los pies, y ¿qué sucedió? Hacían lo mismo que los cubanos, pero ahora en el suelo de Madrid, caminar sobre los nombres de los establecimientos comerciales habaneros, con sus pies descalzos.
jueves, 7 de octubre de 2010
La Habana en palabras.
El artista cubano Carlos Garaicoa ha presentado en Madrid su exposición titulada “Fin de silencio”. Ésta se encuentra expuesta en el antiguo Matadero de Madrid en la sala “Abierto por obras”. Esta obra es un encargo para este lugar; esto es lo que denominamos una site-specific–web.
La exposición cuenta con siete fotografías impresas sobre alfombras en las que se muestran frases que se encuentran en las calles y de antiguos comercios de La Habana. La sala se caracteriza por el uso de una iluminación adecuada y tenue que se centra en los tapices dando una sensación de calidez e intimismo que nos lleva a que sea un buen lugar para reflexionar acerca de las frases plasmadas en estos tapices. A parte de las alfombras, nos encontramos con dos proyecciones en las que se ven a diferentes personas paseando por las calles de La Habana, pisando las frases y haciendo su vida cotidiana pasando, en mayor o menor medida, del significado que estos letreros tienen para la sociedad cubana.
En mi opinión esta exposición se caracteriza por ser una obra interactiva en la que no sólo tienes que mirar las obras de arte e imaginarte su tacto; en este lugar uno de los protagonistas es el propio espectador ya que nada más entrar en la sala te hacen descalzarte para poder caminar sobre las alfombras y sentir su tacto. Para mi participar de esta forma en una galería ha sido impactante ya que nunca se me habría ocurrido la idea de poder simplemente “suspirar” demasiado cerca de La Madonna Sixtina de Rafael o palpar el David de Miguel Ángel.
Dentro de estas obras de arte, no sólo está en juego la interactividad de las personas, la fotografía o el material donde están plasmadas; la fuerza de las palabras tiene una importante función ya que critica la situación social en la que se encuentra encerrada Cuba. Con frases como “El volcán estallará. Iluminados esperamos” hace una alusión al futuro, a una revolución que les permita poder salir de la situación en la que se encuentran y poder buscar la libertad para dejar atrás la idea de un pueblo oprimido por el gobierno.
Personalmente, el tapiz que más me ha gustado ha sido el de “El pensamiento”, ya que en este las sombras y el lugar donde está colocado juegan un papel importante y hace un increíble juego de luces. Además, el pensamiento es algo que siempre va unido a una persona y que la acompaña en cualquier momento sin darse cuenta.
A medida que crecemos, el pensamiento se desarrolla, fortalece a la persona y alimenta el futuro.
Luces, sombras y palabras.

Estos tapices únicos fueron realizados mediante una compleja elaboración a través de una serie de fotografías realizadas de fachadas y suelos de su ciudad natal. Fotografías modificadas digitalmente. Además cabe destacar que fue una creación especialmente diseñada para esta sala que posee unas características poco frecuentes. Garaicoa utilizó este espacio de luces y sombras para darles una visión inigualable a esos tapices dispuestos sobre el suelo que invitan a los espectadores a descalzarse y caminar sobre ellos, pudiendo palpar su suave textura que destaca en contraposición con la dura calzada de la que proceden esas imágenes. Un arte interactivo sin tecnología alguna.
La obra tiene su explendor en el concepto textual, en el mensaje que prentende transmitir el artista a través de frases enérgicas. Frases como "Reina destruye o redime", "Frustración de Sueños" o, el mismo título de la exposición, "Fin de Silencio". Cabe destacar un tapiz que en mi opinión llama más la atención por su simpleza, por plasmar una idea directa que invita a reflexionar con solo dos palabras "El Pensamiento". Pero sobre todos ellos la frase "El volcán estallará, iluminados, esperamos" da pie claramente a una lucha por la revolución del pueblo cubano.
Fin del Silencio se completa con dos vídeos proyectados en el suelo que muestran imágenes reales de los lugares donde se tomaron las fotografías.
El resultado final es un juego de sombras y texturas adecuadamente creado por aquella antigua cámara frigorífica, por aquel tejido perfectamente hilado con letras expresivas. Un tipo de arte de carácter post-conceptual complementado con el carácter textual que dota de simbolismo propio a esos carteles habaneros, haciendo protagonista su ciudad e invitándonos a pasear y pensar por ese pequeño recorrido situado en Madrid pero procedente de la cálida Habana.
One step beyond – Elena González González
La antigua cámara frigorífica del Matadero de Madrid expone desde el pasado 25 de septiembre y hasta el 7 de noviembre “Fin de silencio”, una instalación del artista cubano Carlos Garaicoa. La obra, de carácter textual y post-conceptual, comprende siete tapices que representan distintas calzadas de La Habana, seis de ellos con los rótulos modificados.
Estas recreaciones del pavimento habanero en una agradable textura de alfombra han sido realizadas a escala 1:1, mediante las tomas fotográficas del suelo y un proceso digital. Les acompañan dos vídeos, proyectados en el suelo de la sala, que muestran esos rincones de Cuba -transportados ahora en forma de tapiz a Madrid- que tantas veces han sido pisados, acción a la que, además, incita (una pudo presenciar el día de la inauguración a un grupo de niños que recorrieron media Habana tan sólo imitando a los viandantes filmados en la grabación) Y es que se trata de una obra interactiva, a la que se accede descalzo y a oscuras: we walk the line, con los tapices iluminados como única guía. Un trompe-l’oeil que una vez se pisa se descubre el pastel: “¡no es de piedra, es hilo!”
¿Cuál es la pretensión del artista? Su site specific art incita a la reflexión, la cual está condicionada por el espacio: no será la misma para el espectador que ha estado en La Habana que para el que no. Sin embargo, la lectura crítica es común a todos: la alusión a la actual situación política cubana mediante recursos propagandísticos que le son propios, los eslóganes (como por ejemplo la representación de la tipografía de la firma del bazar “La lucha”, prolongado con “La lucha es de todos”)
Un llamamiento que ha llegado hasta la capital española no a través de los medios de masas, sino de una forma más realista aunque también más naif. El artista construye un puente entre ambas ciudades, de modo que teletransporta al individuo que se halla en la exposición hasta el lugar de origen de las calzadas representadas, si bien la textura confortable dista bastante de la real. Y esta es la pretenciosidad del artista, convertir unos cuantos metros cuadrados de suelo cubano en objetos de lujo, expuestos para ser respetados y contemplados, no para barrer debajo de ellos, sino para caminar sobre ellos. De esta manera Garaicoa propone al caminante afrontar lo que muchos se desviven en esconder; fin de silencio es, a fin de cuentas, una reivindicación al valor.
Let's take an old fashioned walk, I'm just bursting with talk, what a tale could be told if we went for an old fashioned walk (Irving Berlin)